Destreza, presteza y complicidad


El 28 de abril los ciudadanos votantes quisieron que un gobierno socialista, con ayuda de otras izquierdas, devolviese a España el estado del bienestar y encontrase una salida al asunto de Catalunya.

Ya he apuntado en más de una ocasión que a Pedro Sánchez no se le puede negar que es aguerrido, curtido en batallas; aunque en repetidas ocasiones diera sensación de precipitarse, de no haber preparado bien el asunto (la exhumación de Franco, pongo por caso).  Otras veces, posterga tanto sus decisiones que se le pasa el arroz.
Hace días Pedro Sánchez adelantó que propondría a Miguel Iceta para presidir el Senado. Era un golpe de efecto, un guiño a los independentistas catalanes y una apertura de puentes de diálogo con los secesionistas. Para poder llevar a cabo este nombramiento se requería que el Parlament designase previamente a Iceta senador autonómico. Pero el órgano de la Generalitat ha rechazado nombrarlo, humillando a Sánchez. De momento, erre que erre, nada parece haber cambiado en los independentistas.
Por cierto, PP y Ciudadanos se abstuvieron en la votación, incomprensiblemente; o no tanto, si se piensa que el único objetivo de estas formaciones parece ser la oposición frontal a todo lo que haga el líder del PSOE.
Mi abuelo, que era castellano, decía que las cosas había que hacerlas con destreza y presteza.
A mí me parecía un trabalenguas…
Destreza es habilidad en la realización de una acción determinada.
Presteza es rapidez para hacer las cosas, prontitud.
Al futuro jefe de gobierno le convendría tener presente este consejo en sus próximas decisiones.
Y le añadiría una tercera: complicidad; acompañarse de grupos dispuestos a cooperar, realmente asociados a las propuestas.

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